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Capítulo 2 de 11

Introducción

Grabado alegórico: la Verdad, con un sol en el pecho, levanta un velo y deja entrar la luz mientras un falso rey-dios, un sacerdote y un déspota enredados en hiedra huyen del resplandor; al pie, el lema «Veritas filia Temporis».

Para aprender la verdad tenemos que ser capaces de ver el mundo desde afuera de nuestros sentidos — esto no implica el rechazo de nuestros sentidos, sino una celosa conformidad a la evidencia de los sentidos, conceptualmente integrada, en virtud de la cual no afirmamos que la tierra es plana, sino que la materia, la energía y las leyes físicas que las rigen son coherentes.

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“VERDADES INTERMEDIAS” Y EXPLOTACION

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Cuando nos curamos de una enfermedad nos sentimos mejor, pero el agente causal de la enfermedad, obviamente, no se ve favorecido. Desde la perspectiva del virus de la viruela, la vacuna antivariólica es genocida.

Asimismo, los parásitos que asfixian a la humanidad ven con horror la libertad de la mayoría. Dado que su parasitismo los libera de las demandas de la realidad — ganarse el pan de cada día —, inevitablemente ven a la libertad de la mayoría como una forma de esclavitud para sí mismos. De igual manera, un granjero vería la “liberación” de su ganado como un completo desastre…

El establecimiento de la verdad necesariamente pone límites a la fantasía. Limitando la fantasía necesariamente se limita la explotación. Si lograra convencerlo de que soy una especie de hombre-dios, hijo de un dios invisible que demanda la transferencia del 10% de sus ingresos a mi cuenta bancaria, y que de lo contrario usted será castigado por toda la eternidad, podría llegar a hacerme inverosímilmente rico. Siendo un parásito de ilusiones, dependería de esas ilusiones para subsistir así como los hongos dependen del calor, la humedad y la oscuridad.

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Inevitablemente, los parásitos religiosos procuran defender sus tesis tratando de dividir la realidad en “dos reinos” — el científico y el espiritual. Sin embargo, no hay evidencia de tal reino “espiritual” en la actualidad, como no había evidencia de un universo paralelo de “Formas” platónicas 2500 años atrás.

El establecimiento de una verdad coherente y universal necesariamente limita la explotación basada en ilusiones. En particular las “grandes verdades”, que son universales, exponen la redundancia e insensatez de la “verdades intermedias” — que son en realidad fantasías destinadas a perpetuar la explotación.

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PARASITISMO EFICAZ

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Este libro se enfocará en exponer y destruir estas falsas “verdades intermedias”. Creo que la humanidad sufre infinitamente bajo la tiranía de las falsas “verdades intermedias” en el ámbito moral, pues estas legitiman la cosmovisión destructiva del oscurantismo religioso, el despotismo secular y el culto a la familia.

Mi tesis en este libro es que en la ética, como en cualquier otra disciplina intelectual, las grandes verdades emergen directamente de las pequeñas verdades.

*** PRIMERA PARTE: TEORIA ***

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LA EXISTENCIA DE LA “VERDAD”

La verdad puede ser valorada en función de dos criterios centrales:

1. La verdad es una medida de la correlación entre las ideas en nuestra mente y la congruencia de la racionalidad, la cual deriva del comportamiento coherente de la materia y la energía en el mundo real. (Congruencia racional, o lógica interna).

2. La verdad es también una medida de la correlación entre las ideas en nuestra mente y la naturaleza y el comportamiento de la materia y la energía en el mundo real. (Evidencia empírica, o empirismo).

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Cualquier teoría, para ser válida, requiere:

1. Coherencia interna (lógica)

2. Coherencia externa (contrastabilidad)

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